Título prestado al editorial de The Lancet del 7 de marzo (1). España ha estado un mes y medio con perfil bajo en el afrontamiento de la epidemia que consistió en mensajes tranquilizadores, un rol preponderante de técnicos y expertos, y un estamento político calmado. Este lunes el presidente Pedro Sánchez anunció un plan de choque sin demasiado detalle. Seguro que las concreciones llegan pronto pues el tejido de PYMES españolas es muy frágil, y los cierres y despidos pueden ser masivos si no se toman medidas urgentes.

Siempre el lenguaje dice mucho: España pasa de un escenario de “contención” a otro de “contención reforzada”. Se ha evitado gritar fuego con el cine a rebosar. Empezamos cerrando colegios en Madrid y Vitoria, a expensas de padres y familias. Y esas medidas —y el crecimiento exponencial del número de casos— llegan el día después del 8-M.

Posiblemente las medidas anticrisis han llegado tarde a España: el impacto del Covid-19 ya está aquí, tendremos un pico de contagios que eclosionarán en abril y mayo, empezando a remitir en junio, con suerte. Aunque en esto, no hay bola de cristal que resista a la gran incertidumbre que nos embarga, y que se transmite a los comportamientos humanos, y a los mercados con efectos que pueden prolongarse meses. Ni pánico ni complacencia. Pronto sabremos si la estrategia de perfil bajo era óptima o si el gobierno se ha quedado atrás. Da toda la impresión de que España encara esta crisis con el pie cambiado.

La evidencia seguramente indica que los líderes políticos deben moverse más rápido y agresivamente. La mortalidad de los pacientes en estado crítico con neumonía por SARS-CoV-2 es considerable. La gravedad de la neumonía SARS-CoV-2 plantea una gran presión sobre los recursos de cuidados críticos en los hospitales, especialmente si no tienen personal o si los recursos, no son suficientes. Este coronavirus no es benigno. Mata. Por lo tanto, la respuesta política a la epidemia debe reflejar la amenaza a la seguridad nacional que representa el SARS-CoV-2.

Los gobiernos de muchos países han publicado orientaciones e instrucciones para los profesionales de la salud y para la población, pero por sí solo es insuficiente. Las instrucciones sobre cómo manejar a los pacientes con Covid-19 deben ser entregadas urgentemente a todos sanitarios en forma de talleres, con paquetes de enseñanza en línea, Apps para teléfonos inteligentes, educación a distancia y teletrabajo. Sin olvidar la disponibilidad de equipos de protección personal, ventiladores, oxígeno y kits de la prueba diagnóstica, además de reforzar las cadenas de suministro. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades Infecciosas recomienda que los hospitales establezcan un pack básico que incluya un equipo de gestión de crisis hospitalaria con un miembro de control de infecciones, un experto en enfermedades infecciosas y especialistas que representen a UCI´s y urgencias.

Hasta ahora, la evidencia sugiere que los colosales esfuerzos de salud pública del Gobierno chino han salvado miles de vidas. Los países de ingresos altos, que ahora se enfrentan a sus propios brotes, deben asumir riesgos razonados y actuar con mayor decisión. Deben abandonar sus temores derivados de las consecuencias públicas y económicas negativas a corto plazo que pueden emanar de la restricción de las libertades públicas como parte de medidas más asertivas de control de infecciones.

En otro estudio (2) buscaron en PubMed el 23 febrero 2020, artículos que documentaran los factores de riesgo de mortalidad en pacientes con enfermedad.Covid-19), como resultado de una infección con síndrome respiratorio agudo grave coronavirus 2 (SARS-CoV-2), utilizando los términos de búsqueda (“coronavirus noveles” o “SARS-CoV-2” O “COVID-19”) y (“muerte” O “mortalidad” O “diseminación viral”) sin restricciones de idioma o tiempo. Edad, comorbilidades, linfocitopenia y alanina aminotransferasa elevada, d-dimer, creatina quinasa, troponina cardíaca de alta sensibilidad I, tiempo de protrombina, y la gravedad de la enfermedad se informaron que están asociados con la admisión a la unidad de cuidados intensivos. Sin embargo, no se encontraron trabajos publicados sobre los factores de riesgo de mortalidad en pacientes adultos con Covid-19. Un estudio comparó la sensibilidad de la detección de ARN SARS-CoV-2 en garganta, e hisopo nasofaríngeo en 17 pacientes con Covid-19.

Por tanto, el valor añadido de este estudio retrospectivo de cohortes de pacientes hospitalizados adultos en dos hospitales de Wuhan, China, es muy reseñable. Han encontrado más probabilidades de muerte en el hospital asociadas con la edad más avanzada; la mayor puntuación de evaluación secuencial de fallos de órganos; y niveles d-dimer altos en admisión. La duración de la diseminación viral osciló entre 8 y 37 días. La mediana de la duración de esta replicación viral fue de 20 a 0 días, en los supervivientes, pero continuó hasta la muerte en los casos mortales. Hay implicaciones para un mejor manejo de los pacientes a partir de todas estas pruebas disponibles, anteriormente mencionadas, que ayudarían al médico a identificar en una etapa temprana a aquellos pacientes con Covid-19 que tienen mal pronóstico. Es la diseminación del virus la que proporciona la razón de una estrategia de aislamiento de los pacientes infectados, y de las terapias antivirales óptimas en el futuro.

Es el primero y el mayor estudio de cohorte retrospectiva entre pacientes con Covid-19 que ha permitido Concluir con un resultado definitivo. La edad mayor, la puntuación más alta de SOFA y el d-dimer elevado en el ingreso eran factores de riesgo de muerte de pacientes adultos con Covid-19. La diseminación viral prolongada proporciona la razón para probar nuevas terapias antivirales más agresivas contra el coronavirus en los esfuerzos que se hacen por mejorar los resultados.

  1. Covid-19: too little, too late?. Editorial. The Lancet Vol 395 March 7th 2020: 755.
  2. Clinical course and risk factors for mortality of adult inpatients with Covid-19 in Wuhan, China: a retrospective cohort study. Fei Zou et al. Published online March 9th 2020 https://doi.org/10.1016/S140-6736(20)30566-3

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