Uno de cada tres españoles tendrá más de 65 años en 2050, según el Instituto Nacional de Estadística. Hoy, el porcentaje de este tramo de edad supone un 20% de nuestra población. A nadie se le escapa que a mayor esperanza media de vida más gasto sanitario, muy concentrado en los últimos seis meses de vida. Son usuarios de los servicios sanitarios prioritarios cuantitativa y cualitativamente.

Con la COVID-19, el binomio Economía – Salud muestra que no puede haber una economía fuerte con una salud en riesgo. La transformación digital se ha acelerado de manera muy marcada, la administración pública ya solo provee de sus servicios en formato digital en muchos, muchos casos, siendo imposible el contacto humano. Además, la transformación en contará con fondos europeos para desarrollar un cambio exponencial.

Durante los meses de confinamiento se cancelaron las consultas presenciales, que pasaron a ser telefónicas. Un número importante de pacientes graves se quedaron sin la atención que necesitaban, algunos seguro que fallecieron. No se ha estudiado. Pero hay marcadores como la disminución del número de episodios cerebrovasculares y cardiacos agudos atendidos. De la misma manera, el diagnóstico de cánceres y otras muchas enfermedades, así como el retraso de las intervenciones y tratamientos específicos, han provocado un incremento y una extensión en el tiempo de las listas de espera.

La Transformación Digital en Salud (Salud Digital) no es sólo un cambio en la implantación de nuevas tecnologías sino un cambio en la forma de desarrollar los procesos asistenciales, diagnósticos y terapéuticos. Las transformaciones digitales muchas veces no han tenido suficientemente en cuenta como desarrollar los cambios atendiendo a las necesidades de los usuarios mayores. En salud esto es crítico pues son y serán los principales usuarios del sistema. Así, disponibilidad, acceso, formación, tutela y acompañamiento en el uso de las tecnologías digitales, son ineludibles.

Existe un riesgo real de no tener en cuenta estas consideraciones, y generar una brecha digital implícita de dramáticas consecuencias. Dejando fuera del acceso al sistema a los más necesitados.

Hay que diseñar dispositivos y tecnologías donde los mayores deben estar involucrados desde los estadios iniciales de los procesos. Tanto empresas tecnológicas como los prestadores sanitarios (públicos y privados) deben tener en cuenta este planteamiento y son responsables del éxito.

Toda la sociedad y especialmente los medios de comunicación deben contribuir a compartir la sensibilización acerca de la necesidad de abordar la Salud Digital considerando las necesidades de los mayores.

Agradecimiento: a José Luis Díez Ballesteros, por compartir muchas de las ideas aquí vertidas.

Un comentario sobre “Salud con Red: Alfabetización Digital en Salud

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