Desde abril de 2023 hay una guerra civil entre el ejército regular sudanés (ERS) y la fuerza paramilitar soporte rápido (FPRS) que quiso integrarse en el ejército sin éxito y que unido a diferencias norte/sur, entre comunidades musulmanas/no musulmanas explican los motivos de esta guerra de la que no habla.
Darfur estaba en conflicto desde 2003 con acusaciones de genocidios, limpieza étnica contra poblaciones no árabes/no musulmanas. Ha llovido desde entonces. Es, posiblemente, la crisis humanitaria mas grave del mundo. La ayuda del programa de Naciones Unidas para el desarrollo y el Fondo Global de lucha contra el SIDA, tuberculosis y malaria, buscan llevar la atención médica a poblaciones vulnerables en un país, cuyo precario sistema de salud, ha colapsado. La escasez de suministros es crítica y la ayuda apenas llega.
Las organizaciones humanitarias alertan que la magnitud de las necesidades supera con creces los recursos disponibles. Malaria, cólera y dengue están acabando con miles de seres humanos. Los grandes movimientos de población contribuyen a dificultar la eficacia de las iniciativas de control de brotes que también incluyen sarampión y hepatitis A.
Más de la mitad de la población pasa hambre. De seguir así, los brotes y en curso y los nuevos, arrasarán muchas más vidas y dejarán secuelas permanentes a los supervivientes. ¿Qué se puede hacer que no se esté haciendo sobre el terreno? Seguro que más atención y más recursos. ¿Hay alguna manera de sentar en una mesa de negociación a las dos partes? El ERS cuenta con apoyos de Egipto y el reconocimiento internacional del Estado. El FPRS está apoyado por Emiratos Árabes Unidos y la red rusa (Wagner/África Corps) con logística de facto desde Chad. Arabia Saudí, EE. UU. y la UE intentan mediar, no armar. Hay un fondo de lógica del enfrentamiento por el acceso al oro, a los puertos del Mar Rojo, a rutas fronterizas y al poder político post-Transición. Mal pronóstico.
