Recientemente hemos estado en un Panel de la UE para el Caribe y LATAM, apoyados por la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo y Fundación CSAI del Ministerio de Sanidad, en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), sobre Mecanismos de Armonización Regulatoria de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ordeno notas:
El acceso a las vacunas de la COVID 19 ha sido muy desigual. En los países de alta renta (PAR) la recibieron un 80% de la población frente al 28% de los de baja renta (PBR). Sin embargo, es sobradamente conocido que la mejora de la salud poblacional empuja el crecimiento económico de los países. Hay que considerar a la salud como un derecho universal a garantizar a la totalidad de los ciudadanos del globo.
Los determinantes de la salud son el marco sobre el que desarrollar las acciones de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, priorizando para los PAR, los estilos de vida, y para los PBR, el reforzamiento de los sistemas públicos de salud con énfasis en el acceso universal a medicamentos esenciales y vacunas.
La necesidades de salud siguen subordinadas a las demandas del mercado. La gobernanza de la salud global es débil y lo vemos, actualmente, con la negociación del tratado de pandemias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que intenta eliminar las referencias a la salud como derecho humano y atenuar las restricciones de propiedad intelectual y los compromisos financieros. El precio de los nuevos medicamentos por los monopolios dificulta el acceso, también las barreras físicas, los fallos en la cadena distribución o las faltas de materias primas que, mayoritariamente, provienen de India y China. Adicionalmente, la OMS ha llamado la atención sobre la falta de transparencia que impide el seguimiento de sus guidelines para la fijación de precios. Hay, por tanto, que anclar una relación más simbiótica entre el sector público y privado, con sus riesgos y sus beneficios.
El marco TRIPS (Trade related aspects of intellectual properties) de la WTO (World Trade Organization) ha acelerado un modelo de propiedad intelectual que no ha conseguido que todos los países se hayan beneficiado del acceso a los medicamentos esenciales. La Health Action International ha desarrollado el navegador de TRIPS flexibities y Joan Rovira en el 2021, el modelo IPRIApara evaluar el impacto de los cambios de marcos regulatorios.
Si la mitad de la población mundial no tiene acceso a medicamentos esenciales, podemos señalar con claridad que decisores y pagadores de instituciones públicas, han fallado en organizar un mercado que asegure el acceso a todos los pacientes. La propiedad intelectual y la transferencia de tecnología son aspectos centrales para tener éxito. Hace falta más liderazgo público si consideramos a los medicamentos como un bien común. Hay que incentivar más y mejor la producción de fármacos esenciales con modelos regulatorios tipo IPRIA que permita compras globales a escala por parte de organismos internacionales para que lleguen a los PBR. Por último, volver a reclamar el uso de las herramientas de evaluación de tecnologías sanitarias, incluyendo los análisis económicos. Sus informes dan consistencia a las decisiones de precio y reembolso tanto en PAR como en PBR.
