He dedicado tiempo a revisar el ejercicio de prospectiva España 2050 donde han participado un centenar de expertos de muy distintas disciplinas. Es un documento deseable, necesario, ambicioso, que puede ser tildado como el primer ejercicio de planificación estratégica impulsado por un Gobierno en este curioso país tan dado a la improvisación. Propone como evaluar progresos. Recomiendo vivamente para aquellos interesados en la evaluación de las políticas públicas en España, la lectura de este ICE.

Gira en torno a tres ejes:

  • España ha mejorado mucho en las últimas cuatro décadas de democracia.
  • España se enfrenta a desafíos severos, presentes y futuros. Aquí me paro pues es donde está el hueso duro de roer si no hay un clima político más atemperado y proclive a la colaboración. Hace falta para mejorar la productividad y cambiar el patrón de crecimiento económico. También, y mucho, la educación de la población más joven, y formar y recualificar a la fuerza trabajadora. Hacer frente a los desafíos medioambientales y su impacto en la salud poblacional. También que nuestro estado del bienestar se adapte a una sociedad más longeva. La COVID-19 lo ha señalado con dureza. Habrá que saber desarrollar los territorios de manera equilibrada, justa y sostenible. La llave la tienen las CCAA. Arreglar un mercado de trabajo frágil, dualizado y con tasas de paro intolerables es otra de las grandes tareas. Además, reducir niveles de pobreza y desigualdad muy elevados. Si se avanza en todo lo anterior, España puede progresar a buen ritmo en los planos científico, económico y social.
  • España puede superarlos y consolidarse como uno de los países más avanzados antes de mediados de siglo. Siempre y cuando, todos y cada uno de nosotros nos pongamos a remar en la misma dirección con líderes perseverantes y valientes.

Aunque suena a Antoñita la fantástica, no lo es. Los encargos a expertos reputados, la construcción de sus fundamentos y propuestas por la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de Presidencia del Gobierno y, la participación varios Ministerios, la AiReF, el Banco de España y el Joint Research Centre de la Comisión Europea dotan al informe de solidez y consistencia. La amplitud de miras, la transversalidad, y un horizonte de largo plazo, evitan el habitual cortoplacismo de informes anteriores.

Resaltaría de él muchas cosas, pero me quedo con la necesidad de meter motores a los sectores público y privado, el remplazo generacional, modernizar la administración pública, conseguir mayor tamaño de las empresas en sectores de futuro y contener las fake news que ponen en peligro la democracia y, mejorar la comunicación pública. Espero y deseo que no quede en una carta a los Reyes Magos. Está en nuestra mano.

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