El gobierno español tiene ya un cierto historial en recogida de barcos a la deriva (Aquarius y MV Hondius) por razones humanitarias que nos honra a los salubristas y gente de bien.

Crisis de ciberseguridad y crisis epidémicas inevitables irán preocupando y mucho a la ciudadanía. Los gobiernos tienen que estar a la altura en su afrontamiento y gestión. Son los veladores de nuestro bienestar y seguridad. Pero, seamos consecuentes, hay más virus que estrellas. Más de doscientos con capacidad de infectar a humanos con tasas de reproducción muy distintas.

El cambio climático y la urbanización depredadora modifican ecosistemas y desplazan hábitats tradicionales que junto a la globalización difunden virus de origen zoonótico a muchas personas en muy poco tiempo. La interacción salud humana, salud animal y ambiente que sustentan el marco One Health replica bien en esta crisis.

Las medidas de salud pública e higiene no solo en fronteas, también en la vida cotidiana, son esenciales. Que las crisis se aborden por científicos y serenamente en los medios de comunicación, sin dejar especio a los antivacunas, es fundamental para que las epidemias venideras no hagan más estragos de los ineludibles.

Minimizar el riesgo de transmisión, intervenir con prontitud, hará que podamos manejar mejor la extensión, limitándola y controlando con eficacia cualquier virus que nos visite.

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